SOLEDADES
MUJERES SOLITARIAS
Mujeres solitarias
abiertas a vivir mil aventuras,
dispuestas a hundirse
en océanos profundos de pasión
y a dejarse devorar por
espumosas olas de colores,
olas frescas, cristalinas,
violentas, suaves,
silenciosas, cantarinas.
Mujeres solitarias
que se dejan embaucar
por corsarios bravucones,
por héroes de leyenda,
policías y ladrones,
faunos, dioses,
caballeros con levita, centuriones,
gatos negros y dragones.
Mujeres solitarias
que leen novelas de amor
tendidas sobre un lecho,
en la cocina, en el jardín,
a la sombra de un helecho,
en el patio de un colegio,
entre humos y fogones,
o sentadas en sillones
con una mano en el pubis
y con la otra en el pecho.
Mujeres solitarias
que van pidiendo guerra
y quieren marcha,
que son extrañas y complejas,
que se entregan sin darse
a romances inéditos
y a flirteos escabrosos,
prohibidos y morbosos.
Mujeres solas…
complicadas pero hermosas.
COMPAÑERA SOLEDAD
Compañera Soledad, que conmigo viene y va.
Con ella amanezco y me acuesto,
si ella está, yo estoy con ella, si yo soy, ella es conmigo.
Al caminar se adelanta y me va abriendo el camino,
el ir sola no me espanta, pues desbroza
de hojas secas y muertas lo que marca mi destino.
Es muy triste un recorrido sabiendo que no hay recuerdos,
y que si los hay, son contigo, Soledad;
pero es más triste a su vez, no contando con recuerdos,
ver un futuro sin luz, donde si hay algo que me ilumina
es un farol, Soledad, eres tú.