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Mujeres perversas, pirómanas de la palabra escrita que juegan con letras a formar versos y poemas, a elucubrar con secretos y dilemas, a quemarse ellas mismas y a abrasar a los demás. |
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La otra cara de la moneda son esas hermosas e inocentes angelicales criaturas, etéreas, evanescentes, auténticas hadas que, cual espectros, vagan sin rumbo fijo inmersas en un océano de letras, de rimas, de versos y asonancias, de quimeras que buscan y no encuentran las figuras literarias y los recursos estilísticos tan necesarios para hacer arte de la poesía, de ahí su triste condición y naturaleza de ángeles caídos. |
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Los autorretratos se explican por si solos, aunque a veces nos sorprenden a nosotros mismos, sobre todo cuando nos descubren y nos acercan a otros aspectos desconocidos de nuestro ego, terrenos inexplorados, inadmitidos, esas zonas abisales y profundas que escondemos en nuestro interior, que afloran al situarnos ante un espejo o ante el objetivo de una cámara de fotos, estando en solitario y en absoluto silencio, chissst... |
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Dícese de la vampiresa: "Mujer que aprovecha su capacidad de seducción amorosa para lucrarse a costa de aquellos a quienes seduce" En ocasiones la vampiresa se comporta como un ser etéreo, extraño, vacilante... un personaje singular, cuyos colmillos presentan un aspecto romo, que pernocta dentro de un ataúd en espera de su gran oportunidad... |
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