Soneto dedicado al cazador furtivo

Reportero silencioso y furtivo
que sigues a tu presa con cautela
y le robas el alma, vaya tela,
de un balazo certero e impulsivo.
Da lo mismo que el tipo sea expresivo,
hermoso, feo, joven o una abuela,
la cosa es que no falte clientela
y tu puedas mostrarte subversivo.
Callado, agazapado tras un seto,
sientes que al otro lado algo se mueve,
le apuntas con la Canon, muy discreto,
y le abates de un tiro limpio y breve
igual que yo disparo este soneto.
Dispáreme usted otro... si se atreve.